En DEDON, la vida al aire libre es nuestra razón de ser. Por tanto, no debería sorprender lo en serio que nos tomamos nuestro compromiso para con el medio ambiente. Por supuesto, esto lo puede decir cualquiera. Lo que hace que nuestro compromiso sea diferente es nuestra capacidad de actuar en consecuencia. DEDON es una empresa única. Poseemos y gestionamos cada fase de la creación de los muebles. Para nuestra empresa, cuya filosofía es lograr la armonía entre nuestro trabajo y la naturaleza, esto supone una oportunidad muy especial: la oportunidad de ser líderes. Este año, en el 20 aniversario de su desarrollo, la fibra original DEDON es un modelo de respeto al medio ambiente. Se produce de manera sostenible, es 100% reciclable y no tóxica (puede utilizarse en juguetes infantiles o para envolver alimentos). Tampoco contamina las aguas subterráneas ni daña el ozono. Cabe destacar, además, que no está acabada: el laboratorio de investigación de nuestra instalación de producción de fibra de Luneburg busca permanentemente modos de hacerla todavía más respetuosa con el medio ambiente. Cada vez que se alcanzan éxitos elevamos el estándar ambiental de toda nuestra industria hasta altas cotas. Lo mismo puede decirse de nuestra fábrica de la isla de Cebú, en Filipinas. Allí también controlamos todo el proceso de fabricación. Igualmente, afrontamos sistemáticamente cada fase de la producción con el objetivo de mejorar continuamente el rendimiento ambiental. Entre nuestros logros más destacables hasta el momento se cuenta la nula producción de residuos generados en toda la cadena de producción de DEDON. “Todo desecho creado durante la producción se recicla”, explica Hervé Lampert, apasionado valedor del medio ambiente. “Cada tira sobrante de fibra, cada trozo de aluminio, se separa, se vende o se reintroduce de otro modo en el sistema. Incluso las virutas de aluminio de las cuchillas se reciclan”.

Por amplia que sea nuestra cadena de producción libre de residuos, Hervé cree que la hazaña más sostenible de todas las que logra DEDON es la insuperable calidad de nuestros productos. “Creo que la contribución ecológica más importante de DEDON es crear productos que son los más duraderos de su clase. No estamos utilizando las preciadas materias primas del planeta para crear algo que tendrá que tirarse a los poco años – algo que, honestamente, es la norma en los muebles de exterior. Utilizamos estos recursos para elaborar productos que durarán 20 años o más”. Cuando un producto de DEDON no llega al final de su ciclo vital, todas y cada una de sus piezas, desde la fibra de polietileno de alta densidad a los tornillos de acero inoxidable, pasando por  el valioso aluminio de sus estructuras, son completamente reciclables. Para asegurarnos de que estos materiales no terminen en un vertedero, actualmente estamos estudiando diversos programas de recuperación de piezas antiguas de DEDON para reciclarlas nosotros mismos. “Estamos contemplando muy seriamente”, comenta Hervé, “no sólo a la puesta del producto en el mercado, sino a su recuperación. Creemos que, cada vez más, este es el modo en que funcionarán las cosas. Seamos pues los primeros de nuestra industria en hacerlo. Seamos los primeros en inspirar al resto por esta vía”.Por supuesto no puede darse de un día para otro, pero como controlamos toda la producción,somos los únicos en disposición de marcar el camino a nuestra industria, y de aprovechar nuestra independencia y posición líder en el mercado para garantizar que los proveedores de todo el mundo estén conformes y cumplan con nuestros rigurosos estándares. No actuamos así porque se nos exija, no es así. Lo hacemos porque podemos.

“Todavía somos una empresa joven”, comenta Hervé, “y nos gustan los retos. Siempre estamos marcando objetivos, buscando la próxima meta que podemos alcanzar, el siguiente nivel al que podemos llegar. Para DEDON, la idea no es cumplir con los viejos estándares, sino crear los nuevos”. Al final, es la misma filosofía de mejora continua que aplicamos en DEDON en nuestra búsqueda de la calidad. Y al igual que mejoramos nuestra calidad, un rendimiento ambiental mejorado es algo a lo que todos los miembros de nuestro equipo pueden contribuir. Para Hervé, “somos una organización formada por personas, y todos y cada uno de nosotros tiene que ser parte de la cadena para que sea posible. Cada uno de nosotros tiene que comprender cuál es su responsabilidad personal con respecto al medio ambiente, y asegurarse de preservar el planeta y de dejar un mundo mejor a la próxima generación. En DEDON intentamos ayudar a todo el mundo, al igual que aquellos con quienes hacemos negocios, a que comprenda que todos hemos de sentirnos responsables como individuos”, prosigue Hervé. “No tenemos simplemente que ser pasivos y ver qué hace la empresa, sino que debemos tomar la iniciativa. Una manera de hacerlo es tratando de apoyar cualquier contribución que pueda hacerse”. ¿Por ejemplo? “Hace poco, cuando estábamos ampliando la parte trasera de nuestra fábrica actual para ganar más espacio, uno de nuestros chicos dijo, ‘¿Por qué no ponemos una cisterna para recoger el agua de lluvia del tejado?’ Decidimos implementarlo en la construcción de la extensión. Ahora, esa agua se utiliza en los sanitarios, para lavar los coches y autobuses de la empresa y, especialmente, para el proceso de pintura epóxica, pues hay mucho tratamiento y lavado de agua”. Además de las medidas que DEDON toma internamente, tratamos de apoyar el entorno elevando una concienciación que va más allá del lugar de trabajo. Esto significa participar, como equipo de voluntarios en proyectos como la rehabilitación de las cuencas hidrográficas de Cebú. Hasta la fecha, DEDON ha plantado árboles en 3,5 hectáreas de zonas protegidas de las cuencas, y nos hemos comprometido con la plantación de cuatro hectáreas más en los próximos tres años. Además, estamos igualmente implicados en la rehabilitación de los santuarios marinos de Cebú. Entre nuestros esfuerzos se incluye la plantación de manglares en las aguas protegidas de la isla Olanggo, además de colaborar en la limpieza de la costa. Por supuesto, no se exige a nadie que participe en este tipo de tareas. Sin embargo, cada vez que se hace una salida, buena parte del equipo se implica. De hecho, muchos de ellos llevan a sus hijos y otros familiares. Por supuesto, esto no sorprende a Hervé, también un voluntario activo. “Intentamos asegurar”, dice, “que como organización pensamos en todo lo que sucede a nuestro alrededor, y no sólo en lo que podemos hacer o crear por nosotros mismos. Básicamente, esta actitud es parte de nuestra cultura; no sólo tomar, sino también dar y compartir”.