Se podría decir que la historia de DEDON comienza en la cama de un hospital de Munich en 1990.
Bobby Dekeyser, joven promesa del fútbol que jugaba en el TSV 1860 Munich, se estaba recuperando de un aparatoso golpe en la cara y decidió repentinamente abandonar el deporte profesional para dedicarse a la auténtica pasión de su vida. “Sabía perfectamente que quería ser empresario”, explica. “Inicié DEDON ahí mismo, en el hospital”.

La empresa que Bobby fundó hace 20 años se ha convertido en la marca líder mundial de muebles de exterior, y sus productos definen y elevan constantemente los estándares de calidad, diseño y belleza. Pero el camino a seguir hasta donde hoy se ha llegado no estaba tan claro desde la cama de Bobby en el hospital. “No teníamos ni idea de lo que íbamos a vender”, admite con franqueza. “La idea era trabajar con familia y amigos en un entorno agradable en el que crear juntos cosas que nos gustaran”. Esquíes pintados a mano, jirafas de rafia de Madagascar, una ingeniosa fibra sintética... los primeros pasos de DEDON fueron un periodo de exploración. Tan sólo la fibra, que Bobby había desarrollado con su tío Seppi, un experto en extrusión de  plásticos, ofrecía algunas posibilidades reales. Bobby pensó que su suavidad, belleza y resistencia eran perfectas para los muebles de exterior. Pero, ¿cómo convencer al mundo de ello?

En 1991 encontró la respuesta. Bobby descubrió en una feria comercial de Colonia los muebles de mimbre, expertamente trenzados, de un empresario filipino de la isla de Cebú. Seis días  después, se embarcó en un avión con un rollo de 47 kg de la fibra DEDON en dirección a Cebú para reunirse con su nuevo amigo. Muy poco tiempo después, él y toda su familia se trasladarían a esta meca del trenzado. Cuando por fin volvieron a casa, seis meses después, DEDON era una empresa de muebles de exterior.

Los envíos desde Filipinas, que llegaban al puerto de la ciudad de Hamburgo y las tierras de labranza cerca de Munich, excedían su presupuesto, por lo que el creciente clan Dekeyser decidió trasladarse al norte. Encontraron una granja de 200 años de antigüedad a las afueras de Luneburg, una pintoresca ciudad medieval cerca de Hamburgo.

Preciosa pero en un estado ruinoso, les costó tres años renovarla. El gallinero se convirtió en la oficina de Bobby y el granero en el almacén de DEDON.

Los primeros años de DEDON fueron muy movidos. Muchas veces parecía que Bobby estaba llevando a cabo un gran experimento y, de alguna manera, así era. No existía ninguna fórmula para revolucionar el negocio de los muebles de exterior. Viajando de feria en feria, él y su pequeña empresa comenzaron a levantar el vuelo. Pero los valores que adquirió – determinación, perseverancia, independencia, flexibilidad, apertura a nuevas ideas y personas, armonía entre el trabajo y vida personal, independientemente de los obstáculos – son los que aún siguen caracterizándole. No cabe duda de que están grabados en el ADN de nuestra empresa. Y a finales de los años 90 fue cuando DEDON comenzó a cobrar impulso.

Hervé Lampert, un joven granjero de la región de Alsacia con grandes sueños empresariales, se unió a Bobby en su central. Sonja, la hermana de Bobby, comenzó a diseñar las campañas de marketing por las que comenzarían a ser reconocidos. Su tío Seppi siguió trabajando para mejorar la fibra de DEDON, y el renombrado diseñador Richard Frinier comenzó a crear nuestras  colecciones originales. Finalmente, en el año 2000, ante la imposibilidad de que sus proveedores tailandeses y chinos elevaran el nivel de calidad requerido por DEDON, Bobby y Hervé decidieron construir una fábrica propia. Eligieron la isla de Cebú, origen de los muebles de DEDON y hogar de algunos de los mejores trenzadores del mundo. Para nosotros representaba un gran riesgo y una tarea ingente, pero era el único modo de controlar la calidad de nuestros productos en cada etapa de su producción, desde su fibra, armazón y trenzado hasta su embalaje y logística.

En muy poco tiempo, DEDON creció a un ritmo anual del 80%. La venta de la colección DAYDREAM de Richard superó todas las expectativas. La granja de Bobby era incapaz de estocar todos los productos que llegaban y en muy poco tiempo nuestra nueva central y showroom – un precioso establo del S. XIX en el centro de la ciudad de Luneburgo – comenzaron a quedarse pequeños. Mientras tanto, nos vimos obligados a abrir una fábrica más grande en Filipinas, para poder hacer frente a los pedidos que no dejaban de llegar.

Una pequeña empresa familiar se estaba convirtiendo en una empresa global. Jan van der Hagen, cuñado de Bobby, el “actor global”, como a Bobby le gusta describirle, se unió a nosotros para ayudarnos en esta transición. Barcelona fue la ciudad en la que Jan y Sonja inauguraron la primera oficina de ventas internacional de DEDON, un gran avance para nosotros. En el año 2003, el mismo en que presentamos nuestra colección ORBIT, internacionalmente aclamada, DEDON estaba representada en 30 países de todo el mundo.

En 2004, crecíamos tan rápido que tuvimos que volver a mudarnos. Nuestra nueva central, unas instalaciones de 7.500 m2 en un terreno de 46.000 m2, le ofrecieron a Bobby una oportunidad única de poner en práctica los valores sobre los que se fundó DEDON a una escala aún mayor. Desde clases de fitness a alta cocina italiana, los empleados disfrutaban de unas ventajas insólitas en la mayoría de las empresas. Mientras tanto, en Filipinas, nuestro equipo había crecido hasta más de 1.800 personas, por lo que había llegado el momento de ampliar las instalaciones europeas. Fue en ese momento cuando Bobby y Hervé vieron la oportunidad para promocionar  nuestros valores y, mejor aún, para ponerlos en práctica. Nuestro equipo filipino era el responsable de la creación de los muebles de exterior fabricados a mano más bellos del mundo. Para nosotros era fundamental que su nueva fábrica fuera un modelo para el país y para el mundo.

En 2005, DEDON se estaba convirtiendo ya en una marca muy conocida. Esto se debió en gran medida a nuestra creciente lista de diseñadores estrella. Las nuevas colecciones, como LEAF y YING YANG de Frank Ligthart, fueron premiadas con el “Red Dot” y otros galardones de prestigio. Y cuando en 2006 se fotografió a la selección alemana del Mundial de Fútbol con el ORBIT, el diseño futurista de Frinier nos lanzó directamente a la estratosfera – incluso Brad Pitt tuvo que esperar para tener el suyo. DEDON cumple hoy 20 años. En esta última década hemos pasado de tres a 3.000 personas en el equipo. Nuestros muebles exclusivos de exterior, sin competencia en cuanto a calidad y diseño, se venden ahora en más de 80 países de todo el mundo, y estamos trabajando en innumerables proyectos tan interesantes – desde colecciones a cargo a Philippe Starck y Jean-Marie Massaud a las campañas de Bruce Weber para nuestros innovadores conceptos DEDON Gardens y DEDON Places – que apenas logramos contener nuestro entusiasmo. Y aunque estamos orgullosos de todo lo que hemos logrado, nos sentimos aún más orgullosos del modo en que lo hemos hecho: entre familia y amigos, con respeto, amor y confianza, celebrando siempre la vida. Para nosotros ésta es la auténtica historia de DEDON.