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Al igual que otras muchas empresas, utilizamos el enunciado "responsabilidad social corporativa" para referirnos a lo que hacemos para hacer del mundo que nos rodea un lugar mejor. Aunque la frase en sí misma nunca ha ido demasiado bien con nosotros por una razón: no nos vemos a nosotros mismos especialmente corporativos. De hecho, "responsabilidad social corporativa" puede sonar a una obligación de relaciones públicas —a algo que una empresa hace porque es lo que se espera de ella—, mientras que en DEDON, la acción social positiva en una expresión cotidiana de nuestra cultura. “Hay ciertos valores, como el respeto a los demás, que practicamos en nuestras propias vidas”, explica Hervé Lampert, director general de DEDON, “de modo que, ¿por qué no iban a ser también la fundamentación de la organización? Cuando, por ejemplo, miras al trabajo que la gente hace en Cebú, el tiempo que pasan, los procesos que implica, la belleza de sus creaciones... tienes que respetarlo y dejar que compartan el éxito de la organización”. Para Hervé esto no significa simplemente cumplir con los estándares de trabajo locales, sino, al igual que para todo lo que hacemos, establecer nuestros propios estándares y mejorarlos continuamente. “No estamos en el sudeste asiático porque sea más barato, sino por la capacidad y las habilidades de la gente de allí, especialmente en relación al trenzado. Por tanto, para nosotros es algo natural demostrar a la gente que nos preocupamos por ellos del mismo modo que lo hacemos por nuestros socios de cualquier parte. El respeto es real. Todos somos parte del mismo equipo”.
Para nuestros empleados de Cebú, los salarios equitativos – “muy superiores a lo que exige la ley”, comenta Hervé – son sólo el principio. Todos los días, una pequeña flota de modernos autobuses de DEDON recorre la isla de norte a sur para recoger a los empleados y dejarlos en sus casas, garantizándoles un transporte seguro y gratuito (que tiene un coste significativo en Filipinas). Por su parte, la comida diaria gratuita en nuestra cantina favorece una alimentación saludable en un entorno agradable y que crea equipo. No obstante, seguramente el beneficio más destacable del que gozan los socios de Cebú es la participación en el banco cooperativo de DEDON, un organismo de ahorro y crédito propiedad de los empleados iniciada por la gestión más experimentada para combatir el círculo vicioso de deuda personal tan común en Filipinas. El fondo muestra el valor del ahorro (el empleado medio deposita su salario de tres o cuatro meses) y de la inversión. Con contribuciones regulares de la empresa, la cooperativa ofrece créditos a sus miembros —para emergencias, tasas escolares, vacaciones, u otras necesidades— con unos intereses que constituyen la mitad o un tercio de lo habitual. El cien por cien de los beneficios retorna de nuevo al fondo. Incluso a pesar de todos estos beneficios, Hervé es rápido en apuntar que el respeto de la gente no se puede comprar. “Tiene que salir de dentro, del modo en que se la trata ”. Tanto en las instalaciones de fabricación de Cebú como en la sede de Luneburg y en cualquier otra de nuestras ubicaciones de cualquier parte del globo, DEDON se enorgullece de tratar bien a las personas. En nuestro país de origen, Alemania, la prensa ha escrito extensamente acerca de los inusuales beneficios de que disfrutan nuestros empleados, que incluyen un restaurante “gourmet” italiano, un gimnasio, instalaciones de atletismo, entrenadores personales, yoga y cursos de deporte, entre otras actividades. Sin embargo, para nosotros, no hay nada de inusual en todas estas ventajas. Muy al contrario, son la extensión evidente de nuestra filosofía: alcanzar la armonía entre nuestra naturaleza y nuestro trabajo. Por tanto, simplemente es natural que todos nuestros empleados tengan la oportunidad de alcanzar tal armonía. Pero, aunque el tratamiento a nuestra gente es muy importante, nuestro sentido de la responsabilidad va mucho más allá. “Porque estoy convencido”, comenta Hervé, “que la mejor responsabilidad social corporativa consiste en crear trabajos que permitan a los empleados alcanzar un buen nivel de vida y una buen equilibrio entre la vida y el trabajo. Una vez logras eso, tienes que ver cómo llegar a la gente de una comunidad más amplia que puede estar necesitada”. Además, para Hervé, volvemos a la cuestión del respeto. “Una de las claves del éxito de DEDON es que la gente de Filipinas ha hecho mucho por ayudarnos a crear esta organización única y estos hermosos productos. ¿Cómo podemos recompensar a esta comunidad?”. En DEDON, tratamos de hacerlo de una manera que mantenga la idea de dar, con proyectos que ayuden a la gente a generar medios de vida. A lo largo de los años nos hemos implicado en una gran cantidad de proyectos de este tipo y estamos buscando permanentemente otros nuevos que cumplan con nuestros estándares. En general, tratamos de implicarnos en las iniciativas de las organizaciones de fomento del comercio, de las unidades del gobierno local, de organizaciones y fundaciones benéficas que promueven el alivio de la pobreza, la educación, e innovaciones que traigan un cambio social. Por ejemplo, donamos los retales de tejido de nuestra producción de cojines a un grupo de ancianas de la comunidad canduman local. Estas mujeres convierten los retales en bolsas, que después venden en la universidad local de San Carlos. Las costureras producen unos ingresos medios de 2.000 pesos filipinos al día. Otro de los proyectos de la comunidad de los que participamos es Gracie Q, una organización que enseña habilidades a jóvenes internos de cárceles locales. Utilizando recortes de la fibra DEDON, los internos crean atractivos llaveros artesanos y otros accesorios adecuados para la exportación. A consecuencia de este proyecto, no sólo los internos pasan a contar con una capacidad que pueden utilizar cuando salgan de la cárcel, también el propio negocio de Gracie Q da trabajo a unas 30 personas que ingresan lo suficiente como para mantenerse a sí mismas y a sus familias. Además de nuestra implicación directa con la comunidad, en DEDON incluimos una estricta política ética como parte de nuestro programa de responsabilidad social corporativa. Creemos que los clientes valoran tanto como nosotros las prácticas comerciales éticas, y es básico que la calidad de nuestros productos y servicios nunca las comprometa. Por esta razón, nos esforzamos mucho por garantizar que los proveedores y todos aquellos con los que desarrollamos nuestra actividad se adhieren a los mismos estándares invariables. Trabajamos en colaboración con nuestros proveedores y les ayudamos a ofrecer productos y servicios que cumplan con nuestras exigencias y con las de nuestros clientes.